Marco Conceptual

Esto no es un a priori, sino que se va construyendo en el anudamiento entre la práctica clínica y el intercambio teórico.

En la clínica psicoanalítica con niños trabajamos muchas veces en los tiempos instituyentes que van del pasaje del infans a la constitución de un sujeto efecto de discurso.

La niñez es un tiempo de constitución subjetiva, de reordenamiento de goces y de producción del deseo.

Los Otros que anteceden al niño, lo hablan, lo idealizan, anticipan e imaginan, lo rechazan o lo condenan, en función de su propia historia, de su fantasmática.

La clínica con adolescentes, en cambio, nos confronta con las dificultades para posicionarse respecto del propio cuerpo y el encuentro con el otro.

Del dormir de la latencia al despertar de la primavera” despertar en tanto momento en que algo del orden del goce irrumpe y en donde se produce un cambio en la economía del mismo.

Se ubica al Otro como lugar de “no todas” las respuestas. Este movimiento implica la apuesta del joven a su propia responsabilidad  como sujeto.

Aquí se abren nuevas preguntas, ante las cuales, cada quien deberá encontrar su modo singular de tramitar.

“Mientras que la pregunta que el niño se formula es ¿qué desea mi madre? Para esta pregunta hay una respuesta, aún si el niño la encuentra al precio de una neurosis.

Por el contrario, la pregunta que se formula aquel para quien la castración es la condición de la sexualidad, sería más bien la que formula Freud: ¿qué quiere una mujer? Aquí precisamente no hay respuesta, el significante falta”. (M. Silvestre)

La clínica cotidiana nos convoca a recibir sujetos con presentaciones diferentes según las modalidades de la época.

En nuestros tiempos, diagnósticos psiquiátricos en la infancia tales como ADD, ADHD, TGD; en la adolescencia, Conducta Disocial, Negativismo Desafiante, Ataques de Pánico, Bipolaridad, etc.

Independientemente del Ideal de Bienestar que rige nuestra cultura, el malestar, lo dice Freud, es inherente, intrínseco a la misma.

Es en los avatares de estas travesías donde permanentemente nos encontramos con diferentes vicisitudes y obstáculos que nos llevan a recurrir cada vez a la teoría; lo cual implica la posibilidad de palpar que la enseñanza está en relación con la transmisión de un deseo de saber que causa.

Parafraseando a Henri Meschonnic, plantearemos que… no hay teoría sin práctica y no hay práctica sin teoría; pero si no se hace teoría sobre la práctica, uno no sabe lo que hace…

 L.M, S.B.S, S.W.